domingo, 23 de junio de 2013

Gotas de lluvia y notas de viaje (Epílogo)



Ahora que lo pienso, no  acerté a preguntarle su nombre.  El caso es que nuestro peculiar conductor, me explicaba ayer que a estas alturas del año no había razón para preguntarse por las pirañas del rio Hualanga.  Al ser escaso el caudal les era fácil encontrar alimento, y supongo que, como todo bicho viviente, una vez satisfechos sus instintos primarios se encontraban más mansas que hostiles. En cambio en épocas de crecidas, movidas por el hambre y la dificultad de hincarles el diente a sus presas habituales, entonces sí, se volvían sanguinarias y cabronas como siempre nos las han presentado en las películas;  era en ese contexto cuando resultaba conveniente andarse con cuidado. Aunque ni que decir tiene, ni por esas me planteaba yo abandonar nuestra balsa y poner a prueba tal razonamiento.

Es sorprendente, pero eso de estar en el corazón de la selva amazónica invita a pensar que el propio Amazonas se encuentra a la vuelta de cualquiera de estos densos cerros verdes. En cambio, nos encontrábamos a nada más y nada menos que 36 días de tarda navegación. Siendo por fortuna nuestro destino otro, mucho más próximo y accesible por carretera: la majestuosa Laguna Celeste,  que  bañaba el pequeño poblado de El Sauzal. Un remanso de paz en la accidentada y siempre crispada realidad social del país.  Un oasis en las antípodas de cualquier desierto.

miércoles, 19 de junio de 2013

Sin nombre

Se callan las calles
se interrumpen los silencios a la espera de otro pensamiento
es frágil la memoria guerrera
hay que sacudirla más de vez en cuando
y no  a la espera
de esperanzas y quimeras
sometidas a la eterna duda
qué separa, el cartón del banco
un colchón al que caer cuando disparas otra vida
y ya quedan menos

Es un tiento a ciegas
buscando el mismo asiento de siempre
ahora pequeño
una maleta en el pasillo
que no tenga ruedas que giren hacia atrás

Es eterno el sueño del pescado
ocupa lo que cede la memoria
por su boca muere
como los insultos
como las mentiras
como los cojones

Un suelo en cualquier parte
una excusa intratable
un libro o un recuerdo que guardar
un paisaje que aguante
las horas del divagar
alcohólicas conversaciones
con los designios
seguros y cobardes

Pensemos