Un rato alegre en las nubes y en la oscuridad
una canción que suena escupiendo al asfalto
un niño que no sabe que es el día de mañana
un paso detrás de otro
y parece que el mundo nunca ha cambiado
unas lágrimas en una tumba perdida en este viernes
Saltan más lejos los aleteos del que no sueña odiando
que estúpidos pasos en la luna
siempre en éxodo constante
espalda mojada en los pasillos de mi casa
nativo y viejo
en todas las esquinas que me han visto miccionar
un sur extraño
el malo de los buenos y el bueno de los malos
Correr delante de un palo en la cabeza
de quien hace carrera del odio
y jura obedecer
otear desde la planta cincuenta
y no poder ver si tienen tierra los zapatos
Macabra huida hacia delante
las espaldas puestas a la plancha
con billete de vuelta
y los pies protegidos con zapatos de cristal
Somos las calles con ventanas tapiadas
y tristes miradas a través de los barrotes
la vida ha vuelto a pasar
consumida en el fuego de la esperanza
Es ese miserable sentido de la vida
que excluye toda piedra fuera del camino
incomunicación en el exceso de comunicación
silencios incómodos al pisar la calle
Caballos salvajes tan lejos de la vista
hojas silenciosas al amparo de la delicadeza
necesitaremos más de tres días
para que las lágrimas atraviesen una gran sonrisa
y respirar hondamente
y ver tu reflejo en los ojos del que también quiere mirar
Fueron sus corazones
algo más grande que los 8 milímetros
sus pasos tan valientes
y sus nombres tan desconocidos
como la mano de un extraño
al caer derrotado
en una lucha común
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