jueves, 25 de abril de 2013

Una dedicatoria

¿Y si nos dejamos caer?
Estamos ya tan cerquita del suelo
lo que oímos lejos
no es el eco del fondo del túnel
es que sus voces están muy arriba
¿por qué no descolgarnos de la alambrada?
Lo siguiente que hay es un pasillo estrecho
tapado por una alambrada mayor
¿por qué no correr en sentido contrario?
Las soluciones de esos arlequines,
disfrazados con trajes y puros,
son más estúpidas que los propios problemas.
Anda que no prefiero
mear debajo de un árbol
que en esos canalizadores de vergüenza
propia y ajena
¡mira que es triste!
Es como escapar de la quema a la vieja usanza
para no volver y resignarse
o regresar pegando hostias.

Y para mañana,
pan rancio de otros tiempos
sacados de la muela del puto adam smith
del anillo de una tal thatcher
o de cualquier tomadura de pelo como la actual.

Globalización, ¿de qué?
No será de culturas milenarias
ni de razón.

Los mediocres son alimentados
por manos ávidas de acariciar una nuca
con aliento de perversión
síntomas de perdedor encantado
y su gran mayoría al norte del ecuador.

Desconfía, desconfía
es el mensaje subliminal de los telediarios
y así van las cosas
que le muerdes el cuello hasta al perro del vecino
menuda mierda

¿Y te puedes creer que tal y como van las cosas nadie me pregunte y
nadie utilice mi conocimiento?
Hala hermano,
búscatelas como puedas
y ahí estamos
que les falta cagarse en mi puerta
a esos Hijos de la Gran Puta


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