El problema de la democracia
es que ya no gobiernan los sabios
la cultura y la historia
han quedado soterradas
bajo el onanismo del dinero,
que nos conduce a un mundo atroz
En busca de un final que nunca estará recompensado
El conocimiento del pasado
entiende el presente
y sólo lo toma prestado
A cara de perro deambulan los viejos con sus túnicas
mientras nuestro ágora
se desangra
a manos llenas
y sin salir por la puerta de atrás
Debemos cambiar el rumbo
mientras la sangre joven corra por las venas
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