La china rubia de color marrón,
de africano naufragio de patera,
ne parle pas francés y no se entera
que por ella me brama el corazón.
Su calor y mi pena, su manera
de adentrar en mi mundo su razón
rompiéndome en dos el caparazón,
dejando mi alma al alba bailar fuera.
Mi china rubia, concierto de espina
que en mi garganta hiel de Sol me ardía.
China rubia que mis ojos achina
besa mi rima, ámame todo el día.
Zumo de aceite, corteza de quina
destrózame ya esta melancolía.
lunes, 29 de noviembre de 2010
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P.S.: ... a ver si vamos pillando ya la indirecta
ResponderEliminarPartenaire, a ti te sobran las postdatas tanto como a mi me faltan las postales, pero es que por más que busco y rebusco no doy con ningún conejo en la chistera...
ResponderEliminarAmigo, a veces uno se queja por exceso y otras por defecto. A rimar con lo que tienes, en eso se aprende. Si encuentro la carta y la manera ayudaré a tu melancolía serena.
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