Ahora que ya no me visitan
sé de la inutilidad de las tristezas,
de su autocomplacencia,
de llanto ahogado y sordo
De la pena, penita, pena
que no da más más que
para un par de buenos poemas
o una canción sin estribillo
A veces en realidad
lo único que haga falta
sea tal vez el valor,
para rendirse
Y adios tristezas
miércoles, 25 de enero de 2012
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario