domingo, 15 de noviembre de 2009

Amores subterráneos

Lo que más me gusta de viajar en metro,
es que entre los transbordos y las ventanillas,
las escaleras mecánicas, los saxofónes sordos,
las faldas cortas y los libros sobre las rodillas, 
entre los asientos contiguos, la mezcla de perfumes,
los tobillos desnudos y el traqueteo de los vagones,
los reflejos en el túnel, los intercambios de pupila,
las bufandas a cuadros o las medias de rejilla...

Lo que más me gusta, como digo, de viajar en metro,
es que en el transcurso de todos esos trayectos cortos
puedo llegar a enamorarme hasta una docena de veces,
pero luego salir airoso, sin que me destrocen el corazón.

1 comentario:

  1. Me recuerda a un paseo por la gran ciudad, sólo que todo está concentrado bajo tierra, entre vagones. Me recuerdo en esa situación. Muy descriptivo

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