sábado, 28 de noviembre de 2009

Los últimos gnósticos

Son los mandeos y tienen su origen en el siglo I a orillas del rio Jordán. En la actualidad rondan los 30.000, y tienen por lengua un dialecto del arameo. La mayoría viven en Irak, aunque desde la guerra del 2003 muchos se han visto forzados a huir de sus tierras por la persecución en pro de una conversión islámica a la que han sometido a familias enteras cuchillo en cuello. Poseen 17 mandamientos, de los que quiero destacar los siguientes:

5. No mentir
7. Abstenerse de deslealtad y deshonestidad
13. No llorar la muerte
14. No comer animales muertos embarazados o atacados por otros animales furiosos
15. No divorciarse (salvo en casos excepcionales)
17. No autotorturarse o practicar la abstinencia

Si no fuera por mi arraigada animadversión religiosa, y porque el octavo y undécimo mandamiento son abstenerse de la lujuria y las bebidas alcohólicas... En fin, los mandeos están próximos a extinguirse y yo los he descubierto hoy mismo. Quedé aquí por tanto este sencillo homenaje a esta curiosa y ancestral minoría que por llevar siempre por bandera el lema de no imponer sus creencias sobre otras mediante ningún tipo de violencia acabarán por desaparecer en el anonimato. Y asi nos va.

lunes, 16 de noviembre de 2009

Kilómetro 11

Y díme qué te pasa
cual es la riqueza que más te daña
cual es la tristeza que más te amarga
por cuanto quieres a tu niña flaca
a tu puta callada.

Hoy al esconderse el alba
vi tu sonrisa.
A la altura de tu flaqueza
estaba la más madura
con los ojos llenos de miseria
en sus lágrimas sólo imagina
que su vida pudo haber sido la de cualquiera.

Tu madre llora sin dolor
es su corazón
alguien grita su perdón
sin entender por qué cojones nadie te avisó.
No fuiste tu el culpable
pero es tu decisión
nadie te está escuchando
arrodillada siempre estuviste mejor.

Soy joven, soy pobre
soy bailarina en el Kilómetro 11.
Soy puta, soy esclava
eres tu quien me lo pagas.

En este mundo subimos
creamos la vida perfecta.
Odiamos, matamos, humillamos
En algún sitio se debe apoyar la riqueza
yo no quiero verla
prefiero luchar para vencerla

domingo, 15 de noviembre de 2009

Amores subterráneos

Lo que más me gusta de viajar en metro,
es que entre los transbordos y las ventanillas,
las escaleras mecánicas, los saxofónes sordos,
las faldas cortas y los libros sobre las rodillas, 
entre los asientos contiguos, la mezcla de perfumes,
los tobillos desnudos y el traqueteo de los vagones,
los reflejos en el túnel, los intercambios de pupila,
las bufandas a cuadros o las medias de rejilla...

Lo que más me gusta, como digo, de viajar en metro,
es que en el transcurso de todos esos trayectos cortos
puedo llegar a enamorarme hasta una docena de veces,
pero luego salir airoso, sin que me destrocen el corazón.

Fin del camino

Rota la sonrisa; abierta la vida
Perdidos los ojos; en el silencio los oídos
Entregado el corazón de mil estrellas

Y se alza de puntillas para asomar sobre su propia vida.
Y le susurra al viento que le lleve a sembrar cada gota de su sangre,
esa que ya perdió en el camino...
esa que de tanto amar le secó los besos,
y robándolos la aurora, le dijo:
"A cambio una sombra entre los dedos".
"¡Cambio! ¡Mentiras! ¡Giro, giro, giro...!"
Y baila sobre sus propias pisadas y cae de rodillas,
vencedor...
por haberse vencido.

lunes, 2 de noviembre de 2009

SALUDOS

Hoy he abierto la veda a la imaginación. Me alegra poder participar en este rincón del subconsciente. Ya sabeis, todo lo que cree vuestra inquietud, tiene aquí un sitito reservado. Amigos, apoyaos en la barra, coged la más cara y que empiece el diálogo.