Sentado en la cama
mirando el vacío
saboreando el amargo
de este final no deseado
Muchas veces fue ondeada
la bandera de la derrota
y siempre quise
mirar para otro lado
Respuestas frías
a palabras insinuantes
ya me lo advertí
pero no me hice caso
Si la casualidad
me llevó a la noche cálida
la realidad
cae en la mañana fría
He recogido el sombrero del suelo
las cicatrices de la cara
siempre se verán
a la luz del Sol
Las cruces de mi cuerpo
sólo las verás
si desabrochas mi camisa
Qué si no
encender mi alma
robar unas cuantas caladas
a la escarcha
a la niebla
de este amanecer equivocado
No me pesan las piernas
pero si la condescendencia
nadie dijo que fuera fácil
tampoco que no lo contara
tampoco que lo leyeras
Así es
una derrota
que me sume en la coraza
que escupe venganza
pero que no dura más
que fijarse en otra cara
Ya no siento ser así
por algo mi cama
siempre queda grande
por eso mis sábanas
sólo ocupan
mis cicatrices
y mis cruces
martes, 27 de diciembre de 2011
sábado, 17 de diciembre de 2011
La ira del cojo
Como un caballo dopado a punto de salir en la cuarta carrera. Echo espuma por la boca, las piernas me tiemblan. Sólo quiero empezar a correr y me da igual acabar último que primero. Necesito salir de estas cuatro paredes, de esta cuadra pestilente llena de recuerdos y de mierda.
El teléfono me quema, definitivamente no se para que lo tengo. Si al final en toda esta historia estoy yo solo, todos tienen su camino y sus quehaceres. Esperando una respuesta al sos pero todos optan por unirse al caballo ganador.
¿Quién quiere hacer de buen samaritano? Todos tienen la lección aprendida. Empieza amigo la lucha contra ti mismo.
Educación e hipocresía. No gracias, prefiero pasarme la lengua con un cuchillo. Aprieta los dientes y prepara la pócima, van a tener que cogerme a balazos. Y tú, bonita, escoge el camino sencillo, que no estoy para miradas de luto.
Por favor, cierran la puerta por fuera. No tengo ganas de agachar el espinazo. Y déjenme de presentaciones, que esta boca sucia todavía es capaz de decidir, no necesita favores.
El teléfono me quema, definitivamente no se para que lo tengo. Si al final en toda esta historia estoy yo solo, todos tienen su camino y sus quehaceres. Esperando una respuesta al sos pero todos optan por unirse al caballo ganador.
¿Quién quiere hacer de buen samaritano? Todos tienen la lección aprendida. Empieza amigo la lucha contra ti mismo.
Educación e hipocresía. No gracias, prefiero pasarme la lengua con un cuchillo. Aprieta los dientes y prepara la pócima, van a tener que cogerme a balazos. Y tú, bonita, escoge el camino sencillo, que no estoy para miradas de luto.
Por favor, cierran la puerta por fuera. No tengo ganas de agachar el espinazo. Y déjenme de presentaciones, que esta boca sucia todavía es capaz de decidir, no necesita favores.
lunes, 5 de diciembre de 2011
Entre paredes de hielo
Pasajero de los malos días
entumecido y alquitranado
soldador de esquivos sueños
Extranjero en mi mesa
invitado del hambre
para no dejar comer
Fugitivo de la noche
que sentencia con la almohada
otro día de comienzo de recuerdos
Yacen bajo los pies
huellas borrosas
serán mis pasos
que ya no recuerdan el camino
Humillado por el silencio de la duda
mañana no será el mismo día
A pocos instantes
de un adiós ensombrecido
peleando por no mirar otra vez por la ventana
este cielo ya lo conozco
me ha envilecido
No deseo más tinta
para narrar estos silencios
no es justo
ser aprendiz de poeta
cuando estás calado hasta los huesos
No olvido
aunque no ensucie papeles
los bailes de salón
El reloj de la discordia
suena a mi despertador
todavía no se
si volveré a ponerlo en hora
entumecido y alquitranado
soldador de esquivos sueños
Extranjero en mi mesa
invitado del hambre
para no dejar comer
Fugitivo de la noche
que sentencia con la almohada
otro día de comienzo de recuerdos
Yacen bajo los pies
huellas borrosas
serán mis pasos
que ya no recuerdan el camino
Humillado por el silencio de la duda
mañana no será el mismo día
A pocos instantes
de un adiós ensombrecido
peleando por no mirar otra vez por la ventana
este cielo ya lo conozco
me ha envilecido
No deseo más tinta
para narrar estos silencios
no es justo
ser aprendiz de poeta
cuando estás calado hasta los huesos
No olvido
aunque no ensucie papeles
los bailes de salón
El reloj de la discordia
suena a mi despertador
todavía no se
si volveré a ponerlo en hora
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