jueves, 20 de octubre de 2011

Tristeza

¿Quién dice la última palabra?
Siempre la tristeza
Las manos sudadas
el corazón palpitante
las palabras claras
las respuestas correctas
siempre la tristeza

Si acabo en tu cama
mañana no será mañana
Si me voy fumando un cigarrillo
mañana será una mierda

Me quedo a oscuras
mirando las estrellas
mientras los miedos de las verdades
sellan mi boca y borran mi sonrisa

No soy para ti
ni tu eres para mi
así acaban las conversaciones en la barra
mientras,
me sirven otra copa
ya no sirve de nada

El arrepentimiento siempre llega
siempre a las seis de la mañana

Me escondo en las esquinas
quito a las sombras
su lugar
quiero poder llorar

Tristeza para lo bueno
Tristeza para lo malo

Arrancarme el pellejo
para esquivar las miradas
anhelo de la soledad
miedo de la soledad
asco de la soledad

Yo seguiré
pero siempre dos pasos más atrás
no se reír
pero se disimular

Rompo todas las poesías del pasado
a ver que me ha quedado
un corazón negro
que no se ha limpiado

Una actitud
sucia y cobarde
anhelante
cansada
reprochable

Así
camino hacia nada
aceras peligrosas
siempre vigiladas
siempre cabizbajo
hoy vuelvo a guardar el arma

Retrato de nada
nada que tanto me reflejas
nada que tanto me guardas
nada me persigue
nada me aguarda
nada

Cuanto sobran mis palabras
si nadie quiere escucharlas
sólo
ausencia de todo
valor de nada
es la única manera
de amanecer cada mañana

Cuatro paredes me acompañan
de vagabundo es mi estancia
pongo la mano
de voluntades está lleno el mundo
y cuando caen en mi sombrero
canto, bailo
para acabar llorando

Siempre solo
sucia cara
ya vuelvo a las andadas

Mañana volveré a coger la maleta
me he equivocado de lugar
tristeza
¿por qué nunca te has alejado?
¿por qué nunca me has dejado?

jueves, 13 de octubre de 2011

Versos ignífugos

Tal vez lo mejor sea
despojarse de las emociones inútiles,
sacudirse los miedos de baja intensidad
empapar las derrotas en un líquido inflamable,
mantenerse a 67 pulsaciones por minuto

habrá entonces que
relamerse el prepucio por costumbre
y no tanto las heridas por defecto,
recrearnos en el pasado solo el tiempo necesario
para apuntalar un par de notas mentales,
rescatar algún que otro verso ignífugo,
arrojar otra cerilla ardiendo a cámara lenta

cuidándonos en cualquier caso
de olvidar que la vida es siempre celulítica,
que todo Dios arrastra a su manera
corazones impostados al borde de la boca,
sueños increíbles que no hay quien se crea,
delirios complacientes para mañana, que hoy
se pudren en el Olimpo de cada azotea

y aun a pesar de los romanticismos muertos
podremos evitar un par de incendios venideros,
aprendiendo a encajar los golpes con el estómago,
endureciéndonos la corteza como pan de ayer,
aspirando a más pero contentándonos con menos,
persiguiendo realidades en vez de imposibles
siempre sin pausa y siempre sin prisa

aceptando que el dolor es inevitable
solo mientras duele,

y que la vida es un chiste malo
con el que al menos echarnos a reír,
sin esperar que la radio anuncie que por fin, es viernes

martes, 4 de octubre de 2011

Intrahistorias

Intrahistorias tristes
que nos circundan el alma
mientras ponemos pose
de aqui no ha pasado nada

Intrahistorias ajenas
que si te contará
no serías capaz de soportar
sobre los hombros,
que te sobrepasarían
y harían que te compadecieras
del resto del mundo
sin tener el valor de asumir
que en realidad te
compadeces de ti mismo

Intrahistorias de las que es difícil
guarecerse
que invitan a dejar de pensar
a cambiar de canal neuronal
y de hemisferio

Intrahistorias a ignorar
como las tasas de suicidio,
como el tifus,
como una mujer violada
en los suburbios de cualquier ciudad
de Zimbabwe.